Propósito de marca: un compromiso a largo plazo - Laia Vives

El propósito de marca: un compromiso a largo plazo.

Últimamente te he hablado mucho del propósito de marca. ¿Pero qué es exactamente y para qué sirve?

Propósito de marca - Laia Vives

 

El propósito da sentido a tu marca y tiene como objetivo principal contribuir a la comunidad. Define el rol que quieres desempeñar en la sociedad más allá de lo que vendes.

Es estar dispuesto a ser una mejor versión de ti mismo.

Últimamente, con toda la problemática medioambiental que tenemos con el plástico, están surgiendo muchos movimientos que nacen con el propósito de ponerle remedio.

 

Millor sense canyeta - Laia Vives

Zero waste Bcn y Millor sense Canyeta son solo un par de ejemplos que han surgido en Barcelona. Y cada día nacen muchísimos más en todo el mundo. Me fascina como de la nada consiguen juntar tantísima gente comprometida con esa misma causa y poco a poco se convierten en un movimiento bien chulo y necesario.

Pero un propósito de marca no persigue solo solucionar problemas medioambientales.

Un propósito también puede “querer que la sociedad esté más conectada consigo misma y con la gente que le rodea”, “querer que las personas se sientan más realizadas consigo mismas” o incluso, “que estén más sanas”. Y luego encontrar cómo llegar a ese objetivo.

La actividad que realizan las marcas con propósito simplemente es el camino para conseguir ese compromiso a largo plazo.

Ventajas de construir tu marca desde el propósito

  • Te permite evolucionar más rápido.

Como ya te he comentado en otros artículos, las marcas con propósito suelen ir más allá del beneficio económico. Y esto les permite tener más flexibilidad para adaptar su actividad económica a lo que les permita estar cada vez más cerca de su propósito. Si para conseguirlo necesitan adaptar el modelo de negocio, sus valores o incluso sus productos, lo hacen.

  • Sigues tu propio camino y te conviertes en una marca auténtica.

Al estar centradas en un objetivo a largo plazo, les permite abstraerse de la propia actividad para hacer conexiones hasta ahora inexploradas. Prueban, cometen errores, aprenden y vuelven a probar hasta dar con la mejor solución.

  • Propones una nueva forma de hacer, pero no la inventas.

No inventan la rueda. Pero dedican muchísimo tiempo a observar otros sectores para ver qué estrategias o modelos de negocio han funcionado e intentan adaptarlo al suyo.

  • Conectas mejor con tus empleados y audiencias.

Al compartir las mismas inquietudes y creer en esa causa a largo plazo, tanto empleados como audiencias se comprometen para que entre todos puedan ser parte del cambio.

¿Tener un propósito es suficiente?

Si quieres dejar un mundo menos contaminado para tus hijos, pero para fabricar coches eléctricos acabas con los recursos necesarios para crear baterías de litio, probablemente no sea suficiente. No se trata de un mal propósito, si no que hay que prestar atención a las consecuencias de nuestras acciones y seguir trabajando para que la solución al problema no provoque otros.

Si tu propósito es conseguir que las personas estén más conectadas y lo haces a través de aparatos súper caros provocando una diferencia de clases, probablemente tu propósito no sea suficiente.

O si para conseguir que muchos puedan tener una página web a precio razonable lo haces con un código que hace imposible que las personas con discapacidad visual puedan acceder a ellas, probablemente tampoco sea suficiente.

Además del propósito de marca también deberíamos prestar atención al impacto global que provoca nuestra actividad. Así aprenderemos de nuestros errores y mejoraremos nuestros procesos.

Necesitamos más propósitos que trabajen por el bien común y no solo en beneficio del negocio y destinatario.

Contexto actual

Son muchas las grandes empresas que ante este nuevo paradigma donde: los consumidores están cada vez más preocupados con lo que consumen, investigan el origen de los productos que compran, y están más mentalizados en consumir de forma distinta, se han lanzado hacia la búsqueda de un propósito que les permita re-enamorar a sus consumidores.

Pero el propósito no es algo que se elija y ya. El propósito debe nacer desde dentro para ir construyendo hacia fuera. Y a ser posible, que todos los implicados compartan esa misma causa.

En este sentido las pequeñas empresas tenemos una gran ventaja. Y es que probablemente nuestro proyecto ya haya nacido con ese compromiso a largo plazo en el corazón. No se trata de una maniobra estratégica para recuperar la “clientela”. No nos apuntamos a la última moda o tendencia para deshacernos de ello cuando esta haya pasado.

Sabemos que nuestro papel es importante y podemos conseguir grandes cosas.

Aunque seamos pequeños.

Si andas con una idea en la cabeza. Si sientes que quieres aportar algo a la sociedad y crees que con tu actividad puedes llevarlo a cabo. O si por el contrario, te sientes desanimado con tu trabajo y quieres explorar otras vías con las que llenarte de energía, es probable que lo que estés buscando sea un propósito.

Si te interesa encontrar tu propósito, estate atento porque estoy trabajando una serie de ejercicios muy sencillos para que puedas hacerte las preguntas adecuadas y puedas empezar a definirlo.

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